Educación y Tecnología para los Sordos

En esta columna, quiero comentarles mi preocupación por la problemática del tema de la educación de los sordos en el Uruguay, donde el sordo pueda tener acceso a una buena educación, a una buena calidad de vida, que le permita desarrollarse como persona bajo su condición de persona sorda, y donde no existan barreras de comunicación y de información.

Existen especialistas fundamentalistas que ya están argumentando y creen que desde la simple Lengua de Señas Uruguaya se van a resolver los problemas de la sordera… A pesar que se han hecho esfuerzos para que la educación del sordo sea una actividad continua, sostenida y permanente, tenemos que evitar estas posiciones radicales o fundamentalistas, por el creciente avance del analfabetismo por una parte, y la tecnología por otra, se ha planteado la importancia de EVITAR que ellos se conviertan en una especie de “semi-analfabetos” en el futuro.

Más allá de la discapacidad, cada persona es lo que es por su capacidad y por las influencias adheridas en su experiencia vivencial y hogareña, pues la educación del sordo también está ligada a la voluntad de los padres. El problema de las personas sordas está en la calidad de la recepción del mensaje y no en su desarrollo cognitivo.

Un sordo profundo desde los primeros meses de vida es capaz de lograr lo que se propone si cuenta con las oportunidades, el apoyo y los medios para hacerlo.

Entonces, ¿qué es más fácil? “Mandar” al niño sordo a una escuela para aprender la lengua de señas…. y por tanto está privándoles a esos niños la oportunidad de oralización (la labio-lectura y la escritura)… Por eso, aparece el sentimiento de fracaso en los sordos en general…

Además de la lengua de señas, también necesitan aprender la lectura labial, a escribir, a leer textos y cuentos, a usar la computadora y también poder aprender a hablar. Un sordo que es “diferente” va a tener su handicap, que es una condición que nos hace diferentes. El handicap es una condición es muy importante y es aplicada en los países desarrollados. Por eso debemos y tenemos la obligación de defender todas las opciones educativas que se nos ofrecen para lograr la equiparación de oportunidades. Sin embargo, con esas diferencias nos otorgan un handicap válido. Pues, el sordo tiene que encontrar la forma de abrirse al mundo con su handicap.

También estamos hablando de sordos que son diferentes: sordos de nacimiento, sordos pre-locutivos (aquellos que aprendieron “a hablar” siendo sordos), post-locutivos (aquellas personas que ya hablaban antes de ser sordos), leves, profundos e hipoacúsicos (que escuchan algo pero usan audífonos), sordos con implante coclear, etc. Hay sordos hijos de padres sordos y sordos hijos de padres oyentes… En fin, no son “todos iguales” como para que se sometan todos a un “mismo nivel de educación”.

De cualquier modo, tenemos que ofrecer oportunidades al diálogo y a la información. También tenemos que exigir al gobierno el cumplimiento de leyes que provean la asistencia a todos los tipos de deficiencias. Ya que hay una falta de acceso en el conocimiento de nuestros derechos que nos acaba “descalificando” para una lucha diaria pero consciente del objetivo que también luchamos por una mejor calidad de vida para los sordos. Está claro, y quizás que no se cumplan esos requerimientos y necesidades debido a los altos costos que ello ocasiona. El problema no es solamente de costos sino de acceso a la información de quiénes son los profesionales idóneos en la materia, conforma a mi criterio, el aspecto medular de la cuestión, del por qué hay tantos sordos diferentes, o más bien por qué decimos y criticamos que hay “diferencias” dentro de la Comunidad Sorda….

Hay que defender las libertades individuales y colectivas. Preservar la libertad de elección, el poder optar por un modelo educativo de acuerdo a su handicap, sin menospreciar las elecciones de otros…

La lengua de señas motivó un replanteo general. Se preguntan hasta dónde ayuda al sordo para comunicarse e integrarse en la sociedad. Aunque esa lengua discrimine al sordo, pero es una opción de comunicación y es de importancia para ellos y para nosotros, dentro de su y nuestra comunidad, teniendo en consideración los aspectos de la realidad del niño sordo desde diversas perspectivas como la médica y la antropológica.

Ya sabemos que la labio-lectura consiste en leer en la boca del que habla. La practicamos todos, lo que sucede es que lo hacemos inconscientemente. Para el niño sordo, la labio-lectura es una importante vía de adquisición de conocimientos. La labio-lectura, desgraciadamente, no puede ofrecer una sustitución total y completa del lenguaje hablado, pero hay que señalar el hecho importantísimo que la labio-lectura, está ligada al conocimiento previo del lenguaje. El lenguaje nació y se desarrolló para ser hablado, y por tanto, para ser comprendido por vía auditiva. Por esta causa existen muchos fonemas cuya articulación está oculta a la vista y otros, aunque visitables, pueden confundirse fácilmente, como por ejemplo los fonemas labiales, /p/, /b/, /m/. La labio-lectura es más difícil para los sordos que para aquellos sujetos que se ensordecieron habiendo adquirido ya la palabra, y el concepto del lenguaje. La lectura labial se fundamenta en la suplencia mental que todo el mundo posee. Lo mismo sucede con la escritura. La comprensión de la labio-lectura es mayor si se sabe de qué tema se habla. Una buena inteligencia y un buen caudal de léxico son factores muy favorables para un buen éxito en la labiolectura.

Se debe evitar, al repetir, el machacar y el fatigar al sordo, pues esto les desmoraliza por saturación psíquica. Conseguir pequeños progresos motiva enormemente al sordo para aumentar su atención y estimular su interés. Ferreri dice: “La labiolectura no se enseña, sólo se ejercita“. Ello significa que para tener éxito se debe hacer mucha práctica de lectura labial. El labiolector debe adivinar más que ver. Es una especie de sorprender el pensamiento del que habla, en su boca y en su cara. Al sujeto sordo le es muy difícil entender palabra por palabra exactamente. Hay que enseñarle a comprender el significado global de la conversación y a desarrollar su intuición. No hay dos bocas que sean iguales y no hay dos personas cuyos modos de hablar sean idénticos.

El dibujo y la escritura pueden ayudar mucho como introducción a la labio-lectura y, además, al niño le gustan estos juegos. Por ejemplo: en la pizarra se dibuja un hombre andando, de pie y sentado, debajo de cada uno de ellos se escribe la acción respectiva. Por todo eso, lo más importante es lograr la comunicación. En ese punto cabría analizar la posibilidad de incluir este capítulo dentro de la reforma educativa, sin descartar las otras diversas opciones, apuntando a reforzar ciertos aspectos para la formación completa del sordo a partir de los primeros años de su vida. Ahora con los nuevos avances tecnológicos, sin dudas existen nuevas alternativas educativas, que son muy beneficiosas para el sordo. Por tanto, la computadora es una herramienta educativa y se debería proveerles esa herramienta a TODOS para su educación. Sin tampoco olvidar las necesidades de programas para la formación pedagógica, al igual que los servicios de apoyo en distintas áreas, con tiempo de dedicación completa y transitoria, de acuerdo a sus necesidades personales, para el logro de los objetivos educativos generales.

Lamentablemente, no veo que en Uruguay (y se divulguen apropiadamente) programas especiales y especializados para personas sordas. Aunque en el Liceo N°32, Guayabo de Montevideo se realizó un proyecto de educación de programa de experiencia integradora bilingüe de alumnos sordos, el cual fue premiado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Gracias a ese proyecto, se han integrado los alumnos sordos y oyentes, con la enseñanza a través de un docente y un intérprete de lengua de señas. Pero en realidad, lo que más me preocupa es la formación y capacitación de maestros especializados (maestras ortofonistas y foniatras, por ejemplo), que se está disolviendo paulatinamente de a poco, por motivos que aún desconozco… Lo que lleva, una vez más, a que muy pocas personas sordas recurran a profesionales particulares para mejorar sus condiciones.

Como verán y sabrán, este es otro ejemplo de discriminación encubierta que lleva a que un pequeñísimo número pueda costearse tal formación. Pero aquí no se agota el ejemplo, al contrario se enciende la luz roja al advertir que para un sordo, las sesiones de foniatría requieren, como mínimo de cinco años, sí 5 años, aunque “no hables bien” del todo!! Y para aquellos sordos que realmente pueden costeárselo, toda la vida!

Nuevamente la persona sorda depende de su entorno familiar, de su circunstancia. Hay quienes pero muy pocos pueden financiarse por sí mismos y/o con el apoyo de sus familiares. Pero, ¿de qué les depara la suerte para aquellos que no tienen familia? Tenemos aquí un potencial elemento, no ya de discriminación sino de posible abuso de la persona discapacitada, en todas las formas que la condición humana pueda llegar a expresarse.

Considero que es una realidad problemática tanto para el Estado como para la sociedad. Por ejemplo, los medios de comunicación audiovisuales debieran implementar un sistema de comunicación mediante subtítulos (Closed Caption –CC-, subtitulado opcional) en programas de interés cultural, ya que considero en este aspecto, los sordos, nos sentimos discriminados y limitados ante el acceso de “información gratuita”. Advierto que los medios de comunicación no son los culpables de esta discriminación, más bien es un tema que la sociedad se debe a sí misma. Hablo de su discusión franca junto con el arribo a acciones concretas en la materia. Todo con vistas a facilitar el desarrollo de la persona sorda en la vida, tanto para su integración como para su formación como sujeto de derecho en la sociedad.

Los investigadores y educadores de la Universidad Gallaudet (Universidad de Sordos en USA) transmitieron “que a cada sordo había que darle todas las oportunidades posibles en la vida: la lengua de señas, la lengua oral, la lecto-escritura, el método auditivo, el implante coclear, y todo aquello que pudiera surgir más adelante porque seguramente en el futuro el sordo elegiría lo que mejor le pareciera para manejarse en el mundo. Y lo más importante, era que había que trabajar con seriedad y profesionalismo“. Por eso yo creo que es muy importante que todos nosotros, los sordos, tengamos que basarnos en todas las opciones educativas posibles, dadas por la gran diversidad de los casos existentes de la sordera, más allá de la consideración médica como “caso patológico de la audición”. Por todo eso, estoy de acuerdo que exista un abanico de alternativas para elegir lo más conveniente. Todo con vistas de facilitar el desarrollo de la persona sorda en la vida, tanto para su integración como para su formación como sujeto de derecho en la sociedad.

Por esto, aquí quiero rescatar desde una perspectiva lógica y práctica, con aportes susceptibles de ser incorporados en los procesos de “socialización e integración” de las personas sordas vinculados a valores en los que se sustentan los derechos humanos: la libertad, la tolerancia, la participación, la cooperación…

Las diferencias no existen cuando hay oportunidades.

El pleno acceso y en igualdad de oportunidades a la disponibilidad tecnológica en la sociedad en general es una condición previa importante para la igualdad de oportunidades en todas las facetas de la vida.

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Audición de Pedro Bordaberry

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