El batllismo y la educación secundaria

Vigencia del problema por Antonio Grompone y Luis Delio.

Durante la primera presidencia de Batlle, se instala una preocupación educativa fundamental: la enseñanza secundaria. Esta aspiración por desarrollar y extender una verdadera enseñanza secundaria constituía una verdadera preocupación para el gobierno de las autoridades universitarias y para el Poder Ejecutivo. En 1906 el rector de la Universidad manifestaba que “El problema de la enseñanza media no está resuelto, no se ha planteado siquiera en el país(…)Tenemos enseñanza primaria y enseñanza preparatoria que aunque se le llame secundaria es preparatoria; no tenemos verdadera enseñanza media, faltándonos los liceos que en Europa y en Norte América responden a ese fin. En Montevideo esa diferencia es en cierto modo atenuada por la existencia de ciertos institutos particulares y por el concurso de profesores que dictan cursos a personas que no quieren ni pueden concurrir a la Universidad. En campaña el mal impera en toda su extensión y se hace notar con todas sus consecuencias. Fuera de la enseñanza primaria no hay elementos de cultura. En unos cuantos centros urbanos hay institutos de enseñanza preparatoria; concurren a ellos los que aspiran a obtener un título profesional. Los demás, después de abandonar la escuela primaria  no reciben otra educación y aun cuando quisieran, no encontrarían donde recibirla”(Eduardo Acevedo,1906)

El Rector Acevedo en su informe de 1904 señalaba expresamente los fines que a su juicio debería cumplir la enseñanza secundaria afirmando que es ” conveniente que todo el que salga de la escuela primaria pueda cursar cinco años de enseñanza secundaria, a fin de levantar el nivel mental y de que cada joven resulte un factor útil en el comercio y en la industria. Y es conveniente dificultar el acceso a las facultades superiores, como medio de que solo vayan a ellas las que tengan positiva vocación y cualidades descollantes para las carreras liberales”(Eduardo Acevedo, 1904)

De modo que la enseñanza secundaria debería perseguir tres finalidades, por un lado “levantar el nivel mental” de los jovenes y por otro conformarlos como “factor útil en el comercio y la industria” y por último evitar el ingreso a las carreras liberales a aquellos jóvenes que no tienen cualidades “descollantes” para ello.

El presidente Batlle, en el decreto del 22 de noviembre de 1906 en su Art. 1 retomará esta filosofía educativa cuando, señalaba las finalidades “formativas” y “económicas” que debía perseguir la enseñanza secundaria. Para Batlle, el objetivo de los liceos sería,” provocar la observación y disciplinar el criterio, por medio de una enseñanza general que prepare para el cumplimiento de los deberes de la vida y favorezca el desarrollo y la aplicación de las aptitudes individuales en las diversas manifestaciones de la actividad económica” En el artículo 17 de la ley 3015 se determinó que ” El sobrante de títulos de 5%, creados por esta Ley, que resulte después de verificada la conversión y reembolso, se destina a la construcción y organización de una escuela de veterinaria, una de agricultura, y el fomento de la educación secundaria en los departamentos de la campaña”(Ley 3015, 1906) Esta es la primera manifestación política de extender la enseñanza secundaria por todo el territorio nacional. Los fines de la Educación Secundaria para Batlle los encontramos en el mensaje presidencial del 4 de mayo de 1911 que sería.”perfeccionar el criterio y elevar el nivel intelectual de la población entera(…)educación completa y racional  estará gratuita al alcance de todos”

Es indudable la preocupación de Batlle y su proyecto con referencia a la educación:” Yo pienso aquí en lo que podríamos hacer para constituir un pequeño país modelo, en que la instrucción sea enormemente difundida. En el que se cultiven las artes y las ciencias con honor. En el que las costumbres sean dulces y finas. Me complazco en imaginarme que podríamos crear Universidades en todos los departamentos. Grandes institutos científicos y artísticos en Montevideo. Desarrollar el teatro, la literatura. Organizar los juegos olímpicos. Fomentar la riqueza nacional, impidiendo que se la lleven los elementos extraños. Proveer al bienestar de las clases pobres”(Vanger,M La lucha por la justicia, pagina 55) Los antecedentes ideológicos del reformismo educativo se ubican claramente en Krause y su discipulo Tiberghien “la instrucción es inseparable de la educación y la educación tiene por objeto mejorar al hombre e inspirarles el sentimiento de su dignidad, de sus derechos y su independencia”(Tiberghien, G. La Enseñanza obligatoria)

Dos ideas deben orientar toda apreciación de Batlle, muy especialmente cuando se trata de considerar su acción en la obra educacional realizada durante su gobierno o bajo su influencia. Estas dos ideas tiene relación con el pensamiento y su gestión como gobernante.

El primer término a considerar que no fue el constructor de un sistema filosófico, político o ideológico de cualquier naturaleza que fuera, ni tuvo su preocupación de adherirse o realizar como pensador un determinado sistema, aunque tuviera siempre la característica de posicionarse con directivas mentales propias.

Aparece en sus escritos, en sus anotaciones íntimas desde su juventud, un interés por los problemas del espíritu pero sin la organización de índole exclusivamente académica, de armonizar un conjunto de ideas en la dirección de una actividad especulativa. Su vida, antes de ocupar el poder fue la de un hombre de lucha y de polémica y después de realizador. Las expresiones que se emplean tiene un sentido estrictamente lógico y pertenecientes a su época.

En determinado momento, materialismo o términos similares, aun positivismo, se oponen a espiritualismo, dándoles un contenido moral y de significado corriente que no coincide con las tendencias del pensamiento en los especialistas, a pesar que a veces trate de apoyarse en datos científicos o filosóficos.

En lo educacional Batlle se encontró con una organización primaria y universitaria traducida en textos legales que tenían ya un arraigo y tradición. Estaba impuesta una enseñanza secundaria tipo bachillerato universitario y que respondía a la concepción del Siglo XIX como enseñanza preparatoria. La Universidad misma respondía al tipo clásico de universidad de Estado con tres facultades, Derecho, Medicina y Matemáticas centralizadas según la Ley de 1885. El problema de organización tenían proyecciones que se polarizaban en la concepción de una universalidad centralizada y sus facultades autónomas en lo técnico con la Unidad administrativa del Consejo Central Universitario tal como se estableció durante la presidencia del Dr. Claudio Williman. En lo referente a primaria lo medular estaba en la Ley de Educación Común de 1877. Aunque con el régimen constitucional vigente(1830) era discutible la posibilidad  de existencia de entes autónomos, en la realidad administrativa la enseñanza estaba regida por entidades que funcionaban de hecho en forma independiente. No se tocó la estructura de al Enseñanza Primaria pero se marcó en tres sentidos el concepto que de ella habría de tener el gobernante: en la educación de adultos para combatir el analfabetismo; estimular su acción a la infancia con la creación acentuada de escuelas y aumento de ayudantías y en la edificación escolar; acción regular y continuada de todos los períodos de gestión gubernamental para el mejoramiento del nivel educativo de la clase obrera. La Educación secundaria solo contaba en 1903 con establecimientos en Montevideo. Las iniciativas de reformas y de nueva orientación habían surgido de la Universidad y habían pasado al Poder Ejecutivo y aún al poder legislativo en otras oportunidades, como ocurrió aun antes del régimen universitario de 1885 con el proyecto de fundar un Liceo en cada población de más de 800 habitantes. Esa, como otras ideas habían caído, no obstante, en el vacío y en la indiferencia. A principios del Siglo XX la idea dominante era la de separar los fines de la enseñanza secundaria distinguiendo el carácter de preuniversitaria del de preparación general para la vida, y más concretamente el de tener en cuenta la realidad nacional desde el punto d vista económico, favoreciendo una enseñanza de fines prácticos para apartar a los estudiantes de las entonces típicas carreras universitaria; Abogacía y Medicina. El decreto del 22 de noviembre de 1906 disponía la creación en campaña de escuelas de estudios secundarios que se denominarán Liceos y que tendrían por objeto provocar la observación y disciplinar al criterio por medio de una enseñanza general que prepare para el cumplimiento de al vida y favorezca el desarrollo y aplicación de las aptitudes individuales, en las diversas manifestaciones de la actividad económica. Para ello se establecía el ingreso a los 12 años siempre que se hubiera terminado el tercer año de las escuelas primarias rurales, o el quinto de las urbanas con estudios que duraran 4 años y en los cuales a las asignaturas del bachillerato se agregaban nociones de Economía Política, Industrias y Cálculo Mercantil.

 

Ver:

Delio, Luis María. Nuevo enfoque sobre los orígenes intelectuales del batllismo,Pp.470-474.FCU Montevideo

Grompone, Antonio M. La Obra Educacional de Batlle. En Batlle su vida y su obra. Editorial Acción Montevideo, 1956m Páginas 137 y siguientes.

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Audición de Pedro Bordaberry

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