Que prevalezca el interés superior

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Nuestro Presidente, José Mujica, será recibido por el Presidente de Estados Unidos a mediados del mes próximo. Será la única oportunidad que tendrá de estar mano a mano con uno de los principales líderes mundiales.

Estados Unidos es la primer economía del mundo. Pese a la crisis que enfrenta, pese a los problemas, su Producto Bruto es el mayor del planeta.

Esta oportunidad que tiene Mujica reconoce antecedentes que nos vienen desde lo más profundo de nuestra historia, empezando por el mejor de todos los orientales, José Artigas.

Este tomó de los Estados Unidos y su Constitución gran parte de los principios que nos legó. Los historiadores citan el libro “La Independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine“ como uno de los que mas influencia ejerció sobre el Jefe de los Orientales.

Artigas también se entrevistó en Purificación con el entonces agente consular de Estados Unidos en Buenos Aires, Thomas Lloyd Halsey. Ya había celebrado un acuerdo con Inglaterra de libre comercio en los ríos y con Halsey acordó patentes para los corsarios artiguistas.

Hasta le mandó una carta al mismo Presidente de Estados Unidos, James Monroe.

En los últimos días se conocieron algunos de los temas que el Presidente Mujica le planteará al Presidente Obama.

Pretende eliminar las visas de ingreso a Estados Unidos y ayuda en el juicio que la multinacional Phillips Morris sigue contra nuestro país. A su vez expresó que pretende “marcarle a la primer potencia mundial y los países ricos los gruesos errores que cometen“ (¿?).

Desde la Casa Blanca se emitió un comunicado en el que se señala que el Presidente Obama quiere “analizar caminos para ampliar los lazos económicos bilaterales y mejorar el acceso a los mercados de bienes y servicios, así como ampliar la cooperación en ciencia, tecnología, salud y educación“.

“Ampliar los lazos económicos bilaterales y mejorar el acceso a los mercados, así como cooperar en educación, ciencia y tecnología“ parecen ser más importantes que eliminar las visas de ingreso o marcarle los supuestos errores a Estados Unidos.

El Presidente Mujica tiene una oportunidad única que no debe desaprovechar. La oportunidad de pensar en todos los uruguayos, en su bienestar, en nuestro futuro.

Debe seguir el camino de un gran Presidente uruguayo, don Tomás Berreta.

En 1947, pocos meses antes de asumir como Presidente de la República, don Tomás viajó a los Estados Unidos. Le ofrecieron material bélico, que  rechazó, y, en su lugar, solicitó maquinaria agrícola e industrial.

“Lo que necesitamos no son ayudas financieras o de otra naturaleza. Lo que necesitamos son herramientas para aumentar el rendimiento del trabajo y labrar con él nuestro bienestar“ fueron las palabras de Berreta.

Cuando el Presidente Batlle fue recibido por el entonces Presidente George Bush llevaba en su agenda el acceso de nuestros productos a los Estados Unidos. Nuestra carne y la producción citrícola hoy pueden acceder a el primer mercado mundial. Esa buena relación fue vital para que Estados Unidos nos tendiera el cabo, o mejor dicho los 1500 cabos, que nos permitieron eludir el default en el 2002 y capear la peor crisis económica de nuestra historia. Logró también un Tratado de Protección de Inversiones que aseguró un flujo de ellas al Uruguay.

Distinto fue el pedido del entonces Presidente Tabaré Vázquez. Este aprovechó para pedirle a Estados Unidos ayuda en caso de que Argentina pretendiera solucionar el conflicto por la instalación de Botnia por el camino de las armas. Algo que era muy poco probable que aconteciera.

Vázquez no pudo avanzar en la firma de un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos por la negativa de su entonces Canciller, Reinaldo Gargano, y la presión del Brasil (cuyo Canciller viajó a Montevideo para hacer manifiesta su oposición).

Ahora Mujica tiene la oportunidad de avanzar en un camino en el que toda la oposición y gran parte del Frente Amplio lo apoyaremos: el de lograr un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Toda la oposición, colorados, blancos e independientes, estamos de acuerdo en ese objetivo. Gran parte de su Partido también. La enorme mayoría de los uruguayos estamos a favor de un Acuerdo que permita el ingreso del producto del trabajo de nuestros compatriotas sin aranceles al mercado mas grande del mundo.

Ello asegurará el crecimiento en los años por venir y nos pondrá en el mismo camino de crecimiento que ya siguen Chile, Perú, Colombia, México y Canadá. Los países de mejor performance económica de América.

También reducirá nuestra dependencia de Argentina y los caprichos de su gobierno.

El Presidente tiene esa oportunidad única. Nunca otro habrá tenido tanto apoyo de la oposición en un tema como éste. Debiera convocarnos a todos, plantear el tema y partir con un apoyo en bloque a esa iniciativa.

Tiene que pensar primero en los uruguayos y después en el interés particular o de algunos grupos de su Partido.

Sería bueno que todos los precandidatos a la Presidencia nos sumemos a esta iniciativa.

El principal candidato del Frente Amplio, el Dr. Vázquez, debe pronunciarse  claramente acerca de si coincide con los candidatos de la oposición y quiere un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Lo instamos a hacerlo, a pronunciarse sobre el punto.

Esta volviendo a pasar el tren que ya pasó. Por segunda vez, y hay que tomarlo ya.

Vamos a subir al Uruguay a ese tren hacia el futuro, el progreso y la apertura de mercados para nuestros productos y nuestro trabajo.

Lograr el acceso de nuestras exportaciones sin aranceles significa aumentar los ingresos de todos los uruguayos, en especial de los que trabajan y se esfuerzan día a día. Su defensa es un deber irrenunciable para todo gobernante.

Hagamos como Don Tomás Berreta. Aquel que fue tropero en su juventud y llego a Presidente diciendo que “arando hondo y extirpando la maleza se pueden obtener muy buenos resultados“.

El que al visitar Estados Unidos pidió tractores y no tanques. Herramientas y no eliminar visas de ingreso o ayudas para enfrentar juicios.

Hagamos acción sus palabras. Esas que pronunciara al asumir la Presidencia de la República: “haré cuanto esté de mi parte para promover y proteger el desarrollo de actividades útiles, agrarias e industriales. La eficacia de la obra de gobierno está fundada en la concurrencia armónica de propósitos y esfuerzos constructivos. En lograrla pondré mi empeño decidido, esperando reciprocidad y confiando en que, por encima de las diferencias que acusa la posición de cada sector, habrá de prevalecer el designio superior de servir los intereses nacionales“.

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Audición de Pedro Bordaberry

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