Una sobreviviente

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Repatriada, luego de pasar ocho años en España, Vanessa Tricárico y su marido fundaron la herrería Ibiferre que trabaja para grandes marcas locales.

En el año 2001 Vanessa Tricárico emigró a España junto a su marido y sus dos hijos pequeños. Luego de ocho años viviendo allá decidieron regresar al país amparados por la ley de retorno.

A la semana de estar instalados en Pinamar, Tricárico empezó a buscar empleo pero el panorama no era alentador: no la llamaban ni siquiera para una entrevista. Sin embargo, decidió que no se iba a quedar de brazos cruzados y salió a buscar oportunidades en programas de emprendedurismo.

Mientras su marido trabajaba en una herrería ambos buscaban el tiempo para trabajar en un proyecto propio. A los pocos meses comenzó a funcionar su propia herrería, a la que llamaron Ibiferre. Actualmente la empresa tiene cuatro empleados y entre sus clientes figuran importantes empresas como: Acher, Harrington, Hering  Teyma, entre otros.

¿Cómo fue volver al país y empezar de cero? 
Fue bravo. El primer año fue el más complicado por un tema de adaptación, sobre todo para los niños. Implicaba sacarlos de un país que conocían y traerlos a otro en el que prácticamente no habían estado.

Mi esposo comenzó a trabajar en una herrería en Montevideo, nosotros vivimos en Pinamar, y cuando él salía de trabajar hacíamos cositas chicas, de “changa”. Fuimos juntando plata para construir el taller y la oficina, que es lo que tenemos hoy.

¿Por qué se considera una emprendedora? 
Porque siempre estoy pensando en inventar algo para ayudar al negocio. Cuando me dicen: “que gran emprendedora que sos”, yo digo que soy una sobreviviente, porque uno trata de tener todas sus cosas cubiertas, uno tiene una familia que mantener. Ser emprendedor implica además que te guste lo que estás haciendo, como es mi caso, y de ahí le metés ganas.

Nosotros hemos participado en programas de emprendedurismo en la Cámara de Industrias; además, a través de Inefop, aprendimos a hacer un plan de negocios y después siempre trato de ir a los seminarios de Endeavor.

¿Qué consejo le daría a un repatriado que enfrenta dificultades en el ámbito laboral?
Lo que siempre digo es que uno no debe quedarse quieto esperando que le lluevan las oportunidades. Tenés que ir a buscar las oportunidades afuera. No hay que bajonearse. Si bien estamos en Uruguay, hay trabajo, hay oportunidades, pero uno tiene que salir a buscarlas.

Un consejo para alguien que retorna al país sería que no hay que quejarse tanto. Como retornada no veo bien ese tema: hay quienes llegan a Uruguay y se quejan de que no hay trabajo, de que el país está horrible, de que hay mucha inseguridad. Dicen que necesitan trabajo y vivienda gratis. Pero no es así, porque si te vas a otro país nadie te va a regalar nada y vas a trabajar de lo que encuentres.

Si aplicás esa mentalidad acá entonces te va a ir bien.

 

Publicado en el Observador el 06/01/2013

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Audición de Pedro Bordaberry

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